lunes, 1 de septiembre de 2014

¡A dar la vida pero primero a dar la cara! SSCC debates

Rabia e indignación.
Me cuesta no tener rabia. Me cuesta no estar indignada. Y me pregunto cómo estaría Jesús en mi lugar. Es cierto que las instituciones son un poco fantasmas. Sin cuerpo. Pero los Sagrados Corazones tenían para mí la magia de aquello que llega y se apodera de una parte de tu ser. Más allá de las razones de los motivos y la lógica. Es extraño pensar en unos franceses que decidieron formar esta Congregación como si fuésemos  una familia y sin embargo, sin muchos cuestionamientos estos Sagrados Corazones fueron esa familia y también nuestro corazón.
Pero a la vez  fueron estos corazones los silenciosos en el dolor de madres o padres separados  horrendamente  de sus hijos.
Se les robaba a los corazones de los niños el derecho a la verdad, al amor más auténtico que puede existir. Lo robaba un cura de los Sagrados Corazones. Un  mal llamado “padre” Joannon, que  no sabía de verdad lo que era tener un hijo.
Y guarda este sacerdote el secreto con sus amigos  de clase alta, pero no solamente ellos, sino que guarda también el secreto la Congregación de Los Sagrados Corazones.  Quienes sabiendo todo, se quedan en silencio. En ese silencio cómplice culpable y tan triste. Mi Congregación. En la que creo. En la que se han educado mis hijos.
Sí. Tengo rabia. Sí, estoy indignada.  Porque sí ,  soy consciente que los curas son humanos.  Entiendo que se puedan equivocar,  (y lo hacen bastante más de lo que gente espera y quiere) Sin embargo,  me cuesta creer que  que sean capaces de mentir en un altar.  De hacer misas por niños muertos, que ellos saben vivos. Me cuesta creer que un cura pueda ayudar a una madre de 25 años  a abandonar a su hijo y a decirle a su padre  de 27 que su hija está muerta. Me cuesta creer que un cura esté convencido que  tiene el derecho por sobre otros a decidir sobre vidas humanas. Y me cuesta que la Congregación no tome cartas en el asunto. Que hablen de otros temas y que finjan que aquí no ha pasado nada. Siguen mintiendo. Siguen ocultando.
Así la indignación y la rabia, cada día me llevan a seguir el camino de esta noticia. Gracias a la prensa nos enteramos de las mentiras de Joannon. Si en este robo de guaguas estuvo involucrado medio Chile, o no, no da lo mismo. Y eso no quita, la gravedad de lo que hizo Joannon.  Y no lo justifica.
El no ha pedido perdón. El no ha mostrado un solo gesto publico de arrepentimiento. Y él representa a la Congregación de Los Sagrados Corazones.
Los niños de los colegios de la Congregación De los Sagrados Corazones  cuando no cumplen los reglamentos deben irse del colegio. Son expulsados.  Se les cancela la matricula. ¿Por qué los curas, cuando no cumplen las reglas pueden ir a reflexionar a Europa?  ¿Porqué un cura que roba niños, que miente, que priva a un padre de estar con su hija, que le quita a una madre su derecho a amar a su hijo… por qué está protegido por la Congregación?
Agradezco, desde mi rabia e indignación que el juez haya dado orden de arraigo para Joannon. Estaba furiosa de pensarlo viajando a Europa con su amiga Celedón.
Espero que este hombre,  trabaje en intentar reparar… acompañando a las víctimas. Buscando esclarecer historias. Verdades. Con humildad, como el último de los últimos.  Como un  discípulo de Cristo. Como un hombre de fe y un hermano para nosotros.
espero que la Congregación de los Sangrados Corazones entienda que no queremos “padres” que jamás han sido y serán padres. No queremos Santos. Lo único que les  pedimos, es que sean consecuentes. Y que si es posible sean  buenos seres humanos. Que tengan mujer, hijos y familias para que entiendan que no hay nada más tremendo en la vida a perder la posibilidad de amar lo que Dios nos dio.
¡Fuerza a todos los hijos que fueron arrancados de los brazos de sus padres ! No olvidaremos a los culpables de tanto dolor, rabia e indignación.